sábado, 23 de octubre de 2021

El monstruo oficial

 

Soy un canalla; tomadlo si queréis como una confesión, para mí, es apenas un descubrimiento; una revelación apocalíptica tras haber vivido hasta hace muy poco en la inopia de mi execrable condición.

Soy uno de esos seres monstruosos que maltratarían a sus hijos si los tuvieran, abusarían de las mujeres desprotegidas y hasta las violarían si no hubiera nadie mirando.

No sé cómo no lo supe antes; ¡claro! es obvio que porque crecí entre gente de mi calaña y mis vicios en vez de condenarse, se ensalzaban y promovían, hasta que llegaron ellas a iluminarnos.

¡Mea culpa!: soy un hombre.

lunes, 4 de octubre de 2021

Libertad, Igualdad, Fraternidad

 


Como cualquier otra entelequia, el lema oficial de la República Francesa es una plataforma de aspiración ideológica para crédulos. Trasunto de chorrada religiosa que disfraza la verdadera esencia del alma humana o al menos, la asiste con honrosos eufemismos de cara a la galería.

Tomados individualmente, estos tres conceptos pueden sacudirse con la facilidad que se sacude una alfombrilla para que suelten su fantasía mugrienta.

Vistos como una unidad, los humanos, ni somos libres, ni somos iguales ni nos queremos; siquiera en clasificaciones amplias tienen validez esas mercedes, son apenas rasgos de tribu, terruño y estrato social que apuntan a significarnos como grupo temporal de intereses.

La ambición a la supremacía, individual (o grupal en tránsito) desmiente de continuo el camelo igualitario que anida en las religiones y los partidos políticos, como el cuco en las nidadas de los pajarillos desprevenidos.

El siguiente aforismo, lo escuché en algún lugar de este mundo y no puedo precisar más, ni siquiera que fuera exactamente así: “Lo mejor del mundo, mi país; lo mejor de mi país, mi pueblo; lo mejor de mi pueblo, mi casa; y lo mejor de mi casa, yo.”

sábado, 29 de febrero de 2020

Dos años lejos


Me he pasado un par de años lejos del mundanal ruido; no me han dejado quedarme en el infierno, por no acreditar una maldad suficiente.
El Purgatorio es lo suyo, Al, vaya allí y presente una instancia.
Me pasé 8 meses allí, me dieron cama entre la escoria más detestable que vaga por el mundo y hasta vales de comida; tampoco allí, me dijeron, podía quedarme por no ser ni tan abyecto, ni mostrar signos creíbles de redención posible.
-Pruebe en el limbo.
Me pareció una buena solución, aunque burocráticamente postergada (es lo que tiene la vocación regulatoria de las almas); recogí un tridente que había birlado a un rumano y los restos de unas alas de un católico que me propuso un trueque a cambio de historias sucias, que le conté con fruición y algo de creatividad.
En la puerta había un cartel que decía:

“I have always felt lonely in the world out there. That’s why I escaped into film making, even though the feelling of community, is an illusion”
                                                              Ingmar Bergman

Sorprendentemente, el limbo es muy parecido al hogar de los mortales; busqué en los libros sagrados, y encontré esta reseña acerca de él:

Limbo: Bucle de tiempo donde se vuelve a repetir el día hasta que se cambie la acción necesaria para quitarse este efecto.

¡Coser y cantar!, me dije, yo de esto, sé un rato.
Aligeré el paso, di los buenos días a los que se demoraban dubitativos en la entrada y entré con pie firme; creí escuchar que algunos comentaron:
-Este debe ser juez o concejal de urbanismo, se lo ve muy resuelto.
Ya os contaré.

jueves, 26 de abril de 2018

Cremáster del universo (parte VI) CIFUENTES

Es de vergüenza ajena la conducta de la banda en el gobierno.
Ya todos sabíamos que robaban y mentían; pero este episodio esperpéntico de un alto cargo de un gobierno; inmolándose a la luz de los focos, resulta obsceno.
Que la que se presentaba como paladín de la lucha contra la corrupción, en plena vorágine de mentiras absurdas, para no reconocer que le regalaron un titulín, y que la URJC es un club de amiguetes que se intercambian favores con dinero público, aparezca en los telediarios como una vulgar mechera, hace válida la frase de Felipe Benítez Reyes:
''La realidad tiene la facilidad de convertirse en una broma grotesca''

Supongo que la rubia pensaba que al ir vestida de Prada, las cámaras seguirían a otros con más pinta de pobretones, o que podría apelar a ese recurso infalible: ''¡Ud. no sabe quién le está robando''
Que la señora no tiene ni pizca de vergüenza, había quedado claro tras sus múltiples versiones de un mismo hecho, a medida que le crecían los enanos asustados ante el cariz del episodio máster ''by the face''.
¿Qué trampas, qué prevaricaciones o saqueos impunes habrá cometido   esta descarada en treinta años medrando del presupuesto de todos?

Queriendo esconder la mano que puso la cabeza de caballo en su cama, el PP no la deja caer del todo, y le permite conservar el acta de diputada regional para el oprobio último de un partido en descomposición.
Supongo que al mantener en cargo, podrá seguir trincando cucharillas y sobres de azúcar en los ágapes en los que participe; pero mucho me temo que a su álbum de fotografías con otros mangantes, le sobrarán muchas hojas a partir de ahora.
No me imagino a ningún empresario invitándola a una cena privada (¿ahora pa'qué?), y tener que vigilarla para que no trinque la plata o algo que brille.

El cremáster, es un músculo que hace elevar o descender el escroto, regulando así la temperatura de los testículos; Cifuentes ha conseguido que las gónadas del partido más corrupto de Europa, subieran hasta la glotis.
Temen que otra ''famiglia'' del inefable panorama político español, se haga con el control de los grandes números que genera una nación como la española, y perder así la posibilidad de seguir favoreciendo a quienes más le paguen o salir del círculo de poder... de poder robar, que es lo que vienen haciendo desde hace años.
No creo que el ''Cremáster'' de la ratilla forme parte, como la sexta entrega, del ciclo Cremaster de Matthew Barney; ciclo que acumula 5 películas y otras expresiones artísticas.
 Para obra de arte, el que una panda de chorizos y estafadores despoje y burle a un país...¡y que le sigan votando!

lunes, 23 de abril de 2018

El puto teléfono

Hay un pensamiento generalizado acerca de que la telefonía portable, ha significado un milagro de utilidad incalculable para sortear las barreras de la comunicación entre la gente.
Atendiendo a las excepcionalidades que corroboran ese aserto, me inclino yo a asegurar todo lo contrario.
  Baste ver el desfile de zombis abducidos por el cacharrito; el innecesario corro de media docena de personas, más atentas a sus pantallas que a sus, asimismo, obnubilados compañeros. Presencias corpóreas en realidades o ficciones distantes, o entretenimientos inmediatos, ajenos al grupo que aparentan.

Me pregunto: ¿qué fecundos soliloquios mantenían el 75 % de las mujeres en la odiosa era pre-móvil, cuando debían desplazaerse de un lugar a otro, sin poder liberar la profusa verborrea que al parecer albergan.
Prueba de esto es que, si por ventura te cruzas con dos mujeres (que seguramente habrán agotado sus baterías), y se ven obligadas a hablar entre ellas, mantienen dos monólogos inconexos con los intervalos menos pacientes que pudiera registrar una app. de cronómetro. La mayor ventaja de esta modalidad es que no se calienta la oreja, ni por contacto con el teléfono, ni interés por la interlocutora.
 Es un pacto tácito:
-Yo iPhone, tú Android.

Las ancianas que antes apresaban brazos, conocidos o ignotos, para desaguar sus torrentes verbales, chequeando al mismo tiempo bondad y paciencia, van ahora provistas de un prodigio de la tecnología, que si bien les ha hecho perder musculatura en la garra, ofrece a cambio un listín de víctimas como catálogo para escoger al primer toque, apartándolas de excusas por las prisas, y del mundo circundante.
Veo también esta tara en hombres, y se da la circunstancia que, el menor porcentaje de incontinencia, lo suplen con decibelios propios de endemoniados, tenores sordos o agitadores de Hyde Park.

Me reconozco discreto y poco dado a las representaciones telúricas del sur, esto es, ''a dar el cante'', y admito que siento pudor al recibir una llamada en un sitio público.
Intento en esas ocasiones una brevedad cortés y un tono compasivo con el espacio ajeno, lo que a veces prolonga la conversación, a fuerza de confirmar lo dicho.
Mención aparte merecen los alegres suicidas de paso de cebra, o ''morideros'' de media calle, absortos en su pantallita universal, que fían sus vidas a la atención de conductores que bien pudieran ir mandando un Whatsapp o verificando sus sueños de fortuna en La Bolsa. Estas coincidencias, suelen terminar con una bolsa de huesos triturados en el asfalto, un conductor con su fortuna y libertad comprometida, ¡y pesadillas, muchas pesadillas!
No creo que haya estadísticas sobre los daños colaterales que genera la obsesión con estos artilugios.
No estaría mal, que cada terminal, viniera con una pegatina afín a las truculencias que decoran las  cajetillas de tabaco:

''Mucho móvil puede dejarte tetrapléjico''

''Si no borras tu historial de búsqueda o mensajes, tu pareja peligra''

o: ''Si sabes que el Madrid ganó anoche, ¿a qué vien morir por regodearte en lo que sabes?

Podría aportar muchas más frases a esta campaña generosa, pero me perdonarán Uds., tengo que ver en Wikipedia la densidad de población de Beluchistán y mirar unos videos en Youtube de ''Instant karma''; encima tengo que ir al funeral de mi abuela... o al menos llamar para darle el pésame a mi madre.

lunes, 5 de marzo de 2018

8 de Marzo Día de la ruptura

Salga como salga, venderán como un éxito lo que es un gran fracaso colectivo.
Empezaron hace años vendiéndolo como: El día de la mujer trabajadora; supongo que no les valía el 1° de mayo porque tenían que codearse con violadores y maltratadores en potencia o en activo.
A fuerza de machacar con la duplicación de género, aparecieron las miembras, las testigas, las estudiantas, y así, hasta llegar a las portavozas.
Fomentaron con la excusa del machismo de muchos, una causa general contra la otra mitad de la humanidad; enemigos o aliados, daba igual si portaban gónadas.
Surgió por fin el cisheteropatriarcado, que tanto vale para un roto como para un descocido; la coletilla que explica  la sociología, la economía y la opresión de unos seres libidinosos y despreciables.
 Los varones pasamos a ser los malos de la película, y cualquier actitud masculina pasó, a ojos de las nuevos inquisidores, a ser un ultraje, una ofensa o una actitud de dominio sobre las féminas.
 ‎Es muy fácil sentarse con las piernas juntitas cuando no tienes un par de bultos sensibles colgando entre ellas; toman como un agravio personal hasta la forma de sentarse de los machos. 
Da igual que cierres las piernas, aunque comiencen a latirte los ojos, sentado entre dos tías; nunca estarás lo suficientemente recogido, y una de ellas, o ambas, considerarán que estás leyendo en Braille con el exterior de los muslos. Dicen hasta sentir repugnancia con esos roces involuntarios, invocando a los imbéciles y los cabrones ( que haberlos haylos), se regocijan en forzar esos contactos ex profeso.

La mayoría de los hombres que conozco, por no decir casi todos, jamás han golpeado ni abusado de mujer alguna; es más, muchos de ellos se han jugado el tipo para defender a féminas de neandertales, borrachos o chorizos.
Ahora resulta que somos culpables de cosas que nunca hicimos,  tiempos que no vivimos y ofensas que jamás cometeríamos contra ninguno de los sexos ( no digo ''dos sexos" porque parece que hay al menos media docena) y cargamos con las culpas pretéritas presentes y futuras de los XY.
Los gestores de esta campaña indigna, dicen ser de izquierdas; yo siempre pensé que esta facción política, propugnaba la unidad de los desfavorecidos, pero parece que  la obtención de subvenciones para sanear las cuentas de los partidos, es prioritaria. Así, con cátedras,  observatorios y mandangas de género, se coloca a los afines, se consiguen votos de ''aspirantas'' a mantenida y se fomenta un nuevo parasitismo social: las víctimas de género (femenino, claro); pero no pasa nada, el dinero viene de Europa, esa Jauja de la que somos contribuyentes netos tras la dorada época de receptores a tutiplén.
Se da el caso de que disminuyen las condenas por violencia contra las mujeres, mientras se multiplican asombrosamente las perceptoras de dinero ''europeo''.

Pese a la vergonzosa Ley de medidas integrales contra la violencia de género, el número de asesinatos de mujeres permanece inalterable, al tiempo que ha crecido considerablemente la tasa de suicidio en hombres.
Algunos se suicidan después de matar a sus parejas o a sus hijos, la mayoría, antes.
Muchos hombres lo pierden todo, hogar, hijos, proyectos...; pasan incluso por la cárcel ante una denuncia fundamentada o falsa, tanto da, en aras de ''la discriminación positiva''.
No conozco estadísticas en España; pero sé que en otros países, muchos hombres descartan ya la posibilidad de casarse o tener pareja estable.
Aquello de: ''Todo prometer para meter'' y su contraparte: ''todo pedir para dejar introducir'' puede que siga vigente en el futuro, pero no las bodas ni los emparejamientos. 
Me gustan las formas femeninas, es una pulsión inconsciente que me vino de serie; y antes miraba con deleite esos culitos, esas piernas y esos torsos con cordilleras mínimas. Ya no lo hago.
Sólo percibo bultos para no chocar con ellos, y pueden ir arregladas, desastradas, desnudas o en llamas, que siempre miraré al frente sin girarme, cosa que fue un clásico en mi vida.
Me dispongo a una misoginia cortés, responderé si me preguntaren, les ayudaré como a cualquier humano o animal que lo necesite, pero hasta ahí.
Si la cosa va a ir de desprecio, yo me niego a hacer aprecio, y voy a hacerles el vacío más absoluto de aquí en más. 
Sólo se salvarán de mi desdén mis pocas amigas (me sobran los dedos de una mano para contarlas), a las demás, que las folle un pez.
Tengo suficiente documentación, memoria y fantasía, para quemar los últimos cartuchos sin que me acusen de ningún crimen.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Basura


Desde hace unos años se ha generalizado el uso de esta palabra más como adjetivo que como sustantivo; una aposición que encierra el juicio de los detractores de tal o cual producto, actividad o tendencia, incluyéndolos en la categoría de productos, programas o modos de pensar nocivos.
No recuerdo qué fue primero, si la "telebasura" o la "comida basura"; puede que incluso ninguno de estos dos azotes tenga el privilegio de ser la precursora de la degradación que amplía sus influencias a diferentes ámbitos.
Seguramente hemos heredado estas nomenclaturas de los sajones del norte de América, tan dinámicos e imitados a la hora de poner etiquetas proclives al retintín; legado que no tardarán en adoptar los que consideran que los términos de esa procedencia, aúpan a la condición de "estar al día" con los latidos de nuestra civilización occidental y cristiana.
El fenómeno de la Telebasura, debemos agradecérselo a los EE.UU, que en los años ochenta, comenzaron a generar programas en los que la lucha por una audiencia poco ambiciosa de calidad era lo único importante; esa batalla económica justificaba la omisión de cualquier atisbo de ética, buen gusto o veracidad y terminó haciéndose con una parte considerable de la parrilla televisiva.
El amplio espectro de público que se regodea en las miserias ajenas, la violencia, el sensacionalismo o el morbo, abrieron la espita de una carrera del MAL gusto que pronto alcanzó el PÉSIMO y promete cotas abisales tras casi cuarenta años de aquelarre del patetismo y la chabacanería.
Ni tan siquiera las televisiones estatales se libran de esta plaga, al menos en el caso de España, ya que esta, debe competir por la audiencia poco ilustrada o refinada, con unas empresas que carecen absolutamente de cualquier compromiso con la cultura, la calidad o el buen gusto si los número cuadran.
Desde que existen, hubo cine, teatro, literatura o televisión para públicos poco exigentes; pero este fenómeno que nos ocupa, desde la comida a los espectáculos, llama la atención por ser productos malsanos consumidos por diferentes estratos sociales y niveles educativos, lo que indica que su atractivo, liga más con los instintos que con el historial académico y los ingresos económicos.
Bienaventurados los consumidores de basura, a menos de una semana de las elecciones catalanas, asistimos a un espectáculo de fuegos artificiales de la peor política basura; no descarto orgasmos del respetable.