jueves, 26 de abril de 2018

Cremáster del universo (parte VI) CIFUENTES

Es de vergüenza ajena la conducta de la banda en el gobierno.
Ya todos sabíamos que robaban y mentían; pero este episodio esperpéntico de un alto cargo de un gobierno; inmolándose a la luz de los focos, resulta obsceno.
Que la que se presentaba como paladín de la lucha contra la corrupción, en plena vorágine de mentiras absurdas, para no reconocer que le regalaron un titulín, y que la URJC es un club de amiguetes que se intercambian favores con dinero público, aparezca en los telediarios como una vulgar mechera, hace válida la frase de Felipe Benítez Reyes:
''La realidad tiene la facilidad de convertirse en una broma grotesca''

Supongo que la rubia pensaba que al ir vestida de Prada, las cámaras seguirían a otros con más pinta de pobretones, o que podría apelar a ese recurso infalible: ''¡Ud. no sabe quién le está robando''
Que la señora no tiene ni pizca de vergüenza, había quedado claro tras sus múltiples versiones de un mismo hecho, a medida que le crecían los enanos asustados ante el cariz del episodio máster ''by the face''.
¿Qué trampas, qué prevaricaciones o saqueos impunes habrá cometido   esta descarada en treinta años medrando del presupuesto de todos?

Queriendo esconder la mano que puso la cabeza de caballo en su cama, el PP no la deja caer del todo, y le permite conservar el acta de diputada regional para el oprobio último de un partido en descomposición.
Supongo que al mantener en cargo, podrá seguir trincando cucharillas y sobres de azúcar en los ágapes en los que participe; pero mucho me temo que a su álbum de fotografías con otros mangantes, le sobrarán muchas hojas a partir de ahora.
No me imagino a ningún empresario invitándola a una cena privada (¿ahora pa'qué?), y tener que vigilarla para que no trinque la plata o algo que brille.

El cremáster, es un músculo que hace elevar o descender el escroto, regulando así la temperatura de los testículos; Cifuentes ha conseguido que las gónadas del partido más corrupto de Europa, subieran hasta la glotis.
Temen que otra ''famiglia'' del inefable panorama político español, se haga con el control de los grandes números que genera una nación como la española, y perder así la posibilidad de seguir favoreciendo a quienes más le paguen o salir del círculo de poder... de poder robar, que es lo que vienen haciendo desde hace años.
No creo que el ''Cremáster'' de la ratilla forme parte, como la sexta entrega, del ciclo Cremaster de Matthew Barney; ciclo que acumula 5 películas y otras expresiones artísticas.
 Para obra de arte, el que una panda de chorizos y estafadores despoje y burle a un país...¡y que le sigan votando!

lunes, 23 de abril de 2018

El puto teléfono

Hay un pensamiento generalizado acerca de que la telefonía portable, ha significado un milagro de utilidad incalculable para sortear las barreras de la comunicación entre la gente.
Atendiendo a las excepcionalidades que corroboran ese aserto, me inclino yo a asegurar todo lo contrario.
  Baste ver el desfile de zombis abducidos por el cacharrito; el innecesario corro de media docena de personas, más atentas a sus pantallas que a sus, asimismo, obnubilados compañeros. Presencias corpóreas en realidades o ficciones distantes, o entretenimientos inmediatos, ajenos al grupo que aparentan.

Me pregunto: ¿qué fecundos soliloquios mantenían el 75 % de las mujeres en la odiosa era pre-móvil, cuando debían desplazaerse de un lugar a otro, sin poder liberar la profusa verborrea que al parecer albergan.
Prueba de esto es que, si por ventura te cruzas con dos mujeres (que seguramente habrán agotado sus baterías), y se ven obligadas a hablar entre ellas, mantienen dos monólogos inconexos con los intervalos menos pacientes que pudiera registrar una app. de cronómetro. La mayor ventaja de esta modalidad es que no se calienta la oreja, ni por contacto con el teléfono, ni interés por la interlocutora.
 Es un pacto tácito:
-Yo iPhone, tú Android.

Las ancianas que antes apresaban brazos, conocidos o ignotos, para desaguar sus torrentes verbales, chequeando al mismo tiempo bondad y paciencia, van ahora provistas de un prodigio de la tecnología, que si bien les ha hecho perder musculatura en la garra, ofrece a cambio un listín de víctimas como catálogo para escoger al primer toque, apartándolas de excusas por las prisas, y del mundo circundante.
Veo también esta tara en hombres, y se da la circunstancia que, el menor porcentaje de incontinencia, lo suplen con decibelios propios de endemoniados, tenores sordos o agitadores de Hyde Park.

Me reconozco discreto y poco dado a las representaciones telúricas del sur, esto es, ''a dar el cante'', y admito que siento pudor al recibir una llamada en un sitio público.
Intento en esas ocasiones una brevedad cortés y un tono compasivo con el espacio ajeno, lo que a veces prolonga la conversación, a fuerza de confirmar lo dicho.
Mención aparte merecen los alegres suicidas de paso de cebra, o ''morideros'' de media calle, absortos en su pantallita universal, que fían sus vidas a la atención de conductores que bien pudieran ir mandando un Whatsapp o verificando sus sueños de fortuna en La Bolsa. Estas coincidencias, suelen terminar con una bolsa de huesos triturados en el asfalto, un conductor con su fortuna y libertad comprometida, ¡y pesadillas, muchas pesadillas!
No creo que haya estadísticas sobre los daños colaterales que genera la obsesión con estos artilugios.
No estaría mal, que cada terminal, viniera con una pegatina afín a las truculencias que decoran las  cajetillas de tabaco:

''Mucho móvil puede dejarte tetrapléjico''

''Si no borras tu historial de búsqueda o mensajes, tu pareja peligra''

o: ''Si sabes que el Madrid ganó anoche, ¿a qué vien morir por regodearte en lo que sabes?

Podría aportar muchas más frases a esta campaña generosa, pero me perdonarán Uds., tengo que ver en Wikipedia la densidad de población de Beluchistán y mirar unos videos en Youtube de ''Instant karma''; encima tengo que ir al funeral de mi abuela... o al menos llamar para darle el pésame a mi madre.

lunes, 5 de marzo de 2018

8 de Marzo Día de la ruptura

Salga como salga, venderán como un éxito lo que es un gran fracaso colectivo.
Empezaron hace años vendiéndolo como: El día de la mujer trabajadora; supongo que no les valía el 1° de mayo porque tenían que codearse con violadores y maltratadores en potencia o en activo.
A fuerza de machacar con la duplicación de género, aparecieron las miembras, las testigas, las estudiantas, y así, hasta llegar a las portavozas.
Fomentaron con la excusa del machismo de muchos, una causa general contra la otra mitad de la humanidad; enemigos o aliados, daba igual si portaban gónadas.
Surgió por fin el cisheteropatriarcado, que tanto vale para un roto como para un descocido; la coletilla que explica  la sociología, la economía y la opresión de unos seres libidinosos y despreciables.
 Los varones pasamos a ser los malos de la película, y cualquier actitud masculina pasó, a ojos de las nuevos inquisidores, a ser un ultraje, una ofensa o una actitud de dominio sobre las féminas.
 ‎Es muy fácil sentarse con las piernas juntitas cuando no tienes un par de bultos sensibles colgando entre ellas; toman como un agravio personal hasta la forma de sentarse de los machos. 
Da igual que cierres las piernas, aunque comiencen a latirte los ojos, sentado entre dos tías; nunca estarás lo suficientemente recogido, y una de ellas, o ambas, considerarán que estás leyendo en Braille con el exterior de los muslos. Dicen hasta sentir repugnancia con esos roces involuntarios, invocando a los imbéciles y los cabrones ( que haberlos haylos), se regocijan en forzar esos contactos ex profeso.

La mayoría de los hombres que conozco, por no decir casi todos, jamás han golpeado ni abusado de mujer alguna; es más, muchos de ellos se han jugado el tipo para defender a féminas de neandertales, borrachos o chorizos.
Ahora resulta que somos culpables de cosas que nunca hicimos,  tiempos que no vivimos y ofensas que jamás cometeríamos contra ninguno de los sexos ( no digo ''dos sexos" porque parece que hay al menos media docena) y cargamos con las culpas pretéritas presentes y futuras de los XY.
Los gestores de esta campaña indigna, dicen ser de izquierdas; yo siempre pensé que esta facción política, propugnaba la unidad de los desfavorecidos, pero parece que  la obtención de subvenciones para sanear las cuentas de los partidos, es prioritaria. Así, con cátedras,  observatorios y mandangas de género, se coloca a los afines, se consiguen votos de ''aspirantas'' a mantenida y se fomenta un nuevo parasitismo social: las víctimas de género (femenino, claro); pero no pasa nada, el dinero viene de Europa, esa Jauja de la que somos contribuyentes netos tras la dorada época de receptores a tutiplén.
Se da el caso de que disminuyen las condenas por violencia contra las mujeres, mientras se multiplican asombrosamente las perceptoras de dinero ''europeo''.

Pese a la vergonzosa Ley de medidas integrales contra la violencia de género, el número de asesinatos de mujeres permanece inalterable, al tiempo que ha crecido considerablemente la tasa de suicidio en hombres.
Algunos se suicidan después de matar a sus parejas o a sus hijos, la mayoría, antes.
Muchos hombres lo pierden todo, hogar, hijos, proyectos...; pasan incluso por la cárcel ante una denuncia fundamentada o falsa, tanto da, en aras de ''la discriminación positiva''.
No conozco estadísticas en España; pero sé que en otros países, muchos hombres descartan ya la posibilidad de casarse o tener pareja estable.
Aquello de: ''Todo prometer para meter'' y su contraparte: ''todo pedir para dejar introducir'' puede que siga vigente en el futuro, pero no las bodas ni los emparejamientos. 
Me gustan las formas femeninas, es una pulsión inconsciente que me vino de serie; y antes miraba con deleite esos culitos, esas piernas y esos torsos con cordilleras mínimas. Ya no lo hago.
Sólo percibo bultos para no chocar con ellos, y pueden ir arregladas, desastradas, desnudas o en llamas, que siempre miraré al frente sin girarme, cosa que fue un clásico en mi vida.
Me dispongo a una misoginia cortés, responderé si me preguntaren, les ayudaré como a cualquier humano o animal que lo necesite, pero hasta ahí.
Si la cosa va a ir de desprecio, yo me niego a hacer aprecio, y voy a hacerles el vacío más absoluto de aquí en más. 
Sólo se salvarán de mi desdén mis pocas amigas (me sobran los dedos de una mano para contarlas), a las demás, que las folle un pez.
Tengo suficiente documentación, memoria y fantasía, para quemar los últimos cartuchos sin que me acusen de ningún crimen.