Soy un canalla; tomadlo si queréis como una
confesión, para mí, es apenas un descubrimiento; una revelación apocalíptica
tras haber vivido hasta hace muy poco en la inopia de mi execrable condición.
Soy uno de esos seres monstruosos que
maltratarían a sus hijos si los tuvieran, abusarían de las mujeres
desprotegidas y hasta las violarían si no hubiera nadie mirando.
No sé cómo no lo supe antes; ¡claro! es
obvio que porque crecí entre gente de mi calaña y mis vicios en vez de condenarse,
se ensalzaban y promovían, hasta que llegaron ellas a iluminarnos.
¡Mea
culpa!: soy un hombre.
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