lunes, 24 de abril de 2017

El otoño del pagano

Una de las cosas que tiene de bueno hacerse mayor, es que toda la información acumulada (a poco que hayamos andado con los ojos, los oídos y el corazón abiertos), comienza a encajar como un puzzle revelador. 
Anoche escuché cantar a un ruiseñor mientras saboreaba la medianoche con un cigarro como el de "después de", porque había sido un día perfecto; no tenía en mente cuál era el sonido del canto del ruiseñor, pero estaba casi seguro de que lo era, porque sabía que este barítono de aspecto modesto, es estival y canta en vaguadas y riberas.
Esta mañana seguía cantando, y pertrechado con mi app de pájaros de España, pude comprobarlo.
Tiene también de bueno el otoño de nuestras vidas, que es tiempo de cosecha; si hemos sembrado bien, habremos colectado hijos, referentes  y amigos, y llegado es el momento de disfrutar de ellos con una mas clara perspectiva emocional e intelectual. Por supuesto habremos sufrido también las plagas del desengaño, el dolor y las ausencias definitivas; pero nos queda tanto su enseñanza como su recuerdo, para que sean presencia y sabiduría.
Sabemos que aún nos queda mucho que aprender, pero los dedos ágiles de nuestro criterio, saben separar ya la mies de la cizaña; y lo que es mejor, tenemos más ganas de aprender que nunca. Sabemos que no nos queda demasiado tiempo; hemos dejado hace mucho de ser inmortales y despectivos, y somos ahora conscientes que hasta el ser más humilde del universo, puede enseñarnos algo valioso. 
Hemos aprendido que la elegancia y la belleza no es sólo exterior, y prestamos oídos a la intuición, al brillo de los ojos y a los gestos; ya no nos deslumbran unas formas armónicas vacías como un cántaro, ni seguimos atolondrados la perniciosa voluntad de dioses cómplices con el lado oscuro. Hemos aprendido a pensar por nuestra cuenta , es decir, llegado a la edad de la razón (…bueno, unos más que otros); Que no os desespere el paso del tiempo, viene cargado de regalos: el oro de los afectos, mirra, incienso e Ibuprofeno para aguantar el tirón.

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