lunes, 10 de octubre de 2016

Autofagia


Debutamos en el mundo con nuestro primer ejercicio de autofagia; pasamos del menú-maná placentario, a un ínterin en el que nuestro cuerpo se ve obligado a alimentarse de sí mismo mientras llega el pecho tibio y salvador.
Ocasionalmente, y dependiendo de la fortuna que nos haya hecho nacer en tal o cual circunstancia o lugar, seguiremos, inconscientemente, echando mano de este recurso natural.
Los sitios a plazas, los pogromos, las hambrunas y algunas gestiones gubernamentales, forzaron, a través de la historia, a pueblos enteros a esta tragedia que alimenta al cerebro con sus propias carnes hasta la extenuación y la muerte por el agotamiento de toda posible reserva.
También en el frondoso mundo de las metáforas, tiene lugar esta estrategia última para quedarse un poco más, aún sin saber para qué.
Venimos asistiendo a un chocante auto-canibalismo, en las filas de un partido político que gestionó la esperanza de un país durante décadas; mareando la perdiz con sus bazas más progresistas, administró aquella esperanza con el mismo atolondramiento que un calavera, funde la fortuna familiar. Es lo que tiene obedecer a los intereses que se dice combatir, que se termina defraudando hasta a los últimos crédulos.
El Partido __ _­_ Español, ha quemado su última nave confiando en que el clientelismo, la ignorancia, y la terca voluntad de quienes no quieren pensar porque ya pensaron en los 80's, perdonará sus pecados como antaño.
Creo que no han hecho una buena lectura; el país, ha cambiado, aunque el abc de la política, las razones y el mundo, sean los mismos. Ya no hay sólo chicha o limonada; susto o muerte o tómalo o déjalo. Es cuestión de nosotros decidir si habrá de darse una oportunidad a quienes nunca han gobernado y precisamente son denostados por los cómplices del neoliberalismo que impone a nuestros jóvenes la disyuntiva: emigración o autofagia.

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