sábado, 5 de marzo de 2016

Envejecer

Mi hermano Wilhelm y yo envejecemos con una década de diferencia; él, por ser el mayor, tiene una percepción más ajustada que la mía, que es la de un principiante en estas cuestiones. Hablamos del tema intentando no dramatizar; el envejecimiento, suele tratarse con circunloquios y humoradas, con la intención de quitarle hierro al asunto. En eso, somos como el resto del mundo. Lamentablemente, a él le han asaltado ya problemas serios de salud, esos que ponen en entredicho la continuidad de la existencia; intento acompañar su lucha y sus esperanzas, con una actitud de mesura, sin falsas certezas. Nunca me ha gustado quitarle importancia a los problemas, ni desplegar ese optimismo atolondrado con el que algunos, pretenden alentar al afligido. 
La muerte es un acontecimiento ajeno; se la lee en los periódicos, se la oye por la radio; y hasta, en un decidido acto de gusto dudoso, se la ve por la tele como un evento de pobres, oprimidos y gente sin abogado. Repta sin embargo desde las raíces de cada hijo de vecino, y cuando comienza a florecer, cada uno se hace cargo de ese jardín secreto, ocultándolo lo mejor que puede y le dejan. 
Pesa la muerte en las  horas bajas, tanto en el ánimo de los enfermos como en el de los sanos, de los desheredados y los dueños del circo. 
La muerte te hace preguntas que no quieres responder, y eludes el cuestionario posponiéndolo para un momento que nunca llega. 
Sí que nos preguntamos acerca de la vida pasada, y tampoco ahí somos del todo dados a una respuesta clara. 

Dependiendo del estado anímico, uno piensa que ha vivido como ha querido o como ha podido, cuando en realidad, apenas ha vivido como ha podido querer.

7 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

Mira, que mereces la pena leerte con la calma de la noche...lo haré, y prometo volver.

Saludos aztecas...Monique.

gorrioncito dijo...

Un texto muy bueno!!!

Precisamente por ser un acontecimiento ajeno, es la muerte del otro la que nos mata; la nuestra no nos llega realmente a pertenecer porque cuando ella es, nosotros ya no somos. Y, como bie dices, mientras se entretiene haciendo preguntas que no quieres responder, no porque no quieras saber las respuestas, sino porque de hacerlo ya no podrías fingir que las preguntas no te importan. Al menos podemos intentar consolarnos pensando que la muerte sólo dura un instante (en el que llega) y la vida dura toda una vida, como decía Marcello Mastroianni en "Maccheroni", la película de Ettore Scola.

RECOMENZAR dijo...

Un placer el haberte encontrado- No es común hallar escritores que definan tan bien lo que quieren
Te invito a un batido de frutas en mi rincón
Hasta pronto o hasta luego

volvo dijo...

No quiero hablar de la muerte porque ya me araña bastante tooodos los días, desde muy niña. Además, el comentario que ha dejado gorrioncito me parece tan bueno que no se puede añadir nada que resulte más interesante.

Añadir que... ojalá le vaya "bien" a su hermano y a todos nuestros seres queridos, y que me encantan sus reflexiones y la forma que tiene de rematarlas.

Le dejo un beso, Al.

Reyes dijo...

Totalmente de acuerdo, vivimos como pudimos o nos dejaron hasta que empezamos a tomar conciencia.
Quizá haya más vidas para terminar esos capítulos que no pudimos cerrar.

volvo dijo...

Feliz noche de san juan, Al.

tD1b.

RECOMENZAR dijo...

es maravilloso el leerte y el haberte conocido a traves de tus letras